Vicente
Emilio Sojo y el nacionalismo musical
Son pocas las personas que están al tanto la realidad de ese éxito, y ha sido gracias a la formación que se obtuvo desde la Colonia, con la creación de la Escuela de Chacao desde su principal promotor: Pedro Ramón Palacios y Sojo ( mejor conocido como el Padre Sojo).
De allí surgen Juan Manuel Olivares, Cayetano Carreño, José Ángel Lamas, Juan José Landaeta, entre otros, teniendo su ebullición a mediados del siglo XIX, en el que pensamientos románticos provenientes de Europa, penetraron en nuestra tierra, tendencia que tuvo como exponente a Felipe Larrazábal, Pedro Elías Gutiérrez, Ramón Delgado Palacios y José Ángel Montero, a quien se le conoce como el creador de la primera ópera venezolana.
Además, en esta época (1881) se inaugura el Teatro Guzmán Blanco, (actualmente Teatro Municipal de Caracas) y la Academia Nacional de Bellas Artes (1887), siendo este último el único lugar donde se impartían clases de música.

En esta escuela se formarían los más relevantes e influyentes músicos, la primera orquesta de Venezuela y se darían los primeros pasos para la proliferación de escuelas de música y la enseñanza musical existente hoy día en nuestro país. Uno de los más prestigios músicos de la época y el principal precursor de este llamado nacionalismo musical, fue Vicente Emilio Sojo.
En 1906 se residenció en Caracas y para 1909 ingresó al Conservatorio de Música y Declamación de la Academia de Bellas Artes de Caracas, siendo su intructor Andrés Delgado Pardo, importante pianista y director venezolano. A pesar de esto el mismo Sojo dijo en una oportunidad que su formación musical fue “autodidacta”, gracias a los métodos de armonía y contrapunto de Hilarión Eslava.
Como compositor se inició en 1905, teniendo en su haber cinco piezas inéditas encontradas después de su muerte, en el archivo de Regulo Rico. Pero su catálogo de obras data de 1911, cuando dio a conocer un himno para un concurso en el que le fue otorgada una mención honorífica por su armonización. Años más tarde, compone Cuarteto en re y Comedia festiva, siendo el director musical de la obra que lleva el mismo nombre del cumanés, Domingo Martínez.
La trascendencia de Sojo con relación al movimiento nacionalista se basa en la recopilación, armonización y transcripción de trescientas obras aproximadamente del acervo popular venezolano y folclórico, entre las cuales se destacan: canciones, aguinaldos, valses, tonadas, galerones, canciones de cuna, del género religioso, etc., que fueron suministradas por Ignacio Briceño, William Werner, Juan Bautista Plaza y Sergio Moreira.
Ese mismo año de 1930 se inició la carrera con el fin de formar a un público para conciertos de música culta o académica, idea respaldada con la creación oficial de la Orquesta Sinfónica Venezuela el 24 de junio, día en que ofreció su primer concierto en el Teatro Nacional de Caracas. Para 1922, Vicente Martucci crea la Sociedad Unión Filarmónica de Caracas, de la que se hizo cargo un año después el maestro Sojo durante seis meses.
Tal fue la proliferación de músicos de integraban la Unión Filarmónica, y con Martucci nuevamente como director, que se crean dos grupos orquestales de la misma sociedad: una grande dirigida por él y una pequeña dirigida por Sojo. En 1929 se disuelven, y el 15 de enero de 1930 se reúnen en la Escuela de Música y Declamación, para dejar constituida la Sociedad Orquesta Sinfónica Venezuela, luego de su primer concierto, dirigidos por estos dos hombres de visión.
Finalmente en 1942, siendo Sojo director musical de la OSV, ocupando el cargo de presidente Enrique de los Ríos, el Ministerio de Educación le otorga a la sociedad seis mil bolívares por concierto. Seis años más tarde un millón de bolívares, lo que llevó a la estabilización y profesionalización definitiva de la Orquesta Sinfónica Venezuela. Un después Sojo renuncia a su cargo, al ver que su sueño se había cristalizado como una institución estable.
El maestro guatireño también se relacionó con la política: fue uno de los fundadores del partido Acción Democrática (1941) y además cumplió labores como parlamentario en 1945 a la Asamblea Nacional Constituyente por Miranda; asimismo ejerció el cargo de Senador por el estado Miranda durante los períodos presidenciales de Rómulo Betancourt y Raúl Leoni.
Su versátil labor no solo sobresalió en la docencia, creación de instituciones y la política, sino que también se encuentran sus composiciones, en las que se desglosan su obra religiosa, la profana así como las recopilaciones y armonizaciones base para el llamado “nacionalismo”. En la primera es donde el maestro creó el estilo que lo define, dando a conocer obras como la Misa coral, Misa cromática y Misa Santa Cecilia, entre otras. En 1951 gana el Premio Nacional de Música, en reconocimiento a toda su trayectoria.
Después de su muerte y como un homenaje al maestro, para honrar su legado, se creó en 1978 el Instituto Latinoamericano de Investigaciones y Estudios Musicales Vicente Emilio Sojo, organismo que se encarga de los estudios de musicología e investigación musical en el país.
El Teatro Teresa Carreño y la Orquesta Sinfónica Venezuela inauguraron en 1987 la Plaza Vicente Emilio Sojo, la cual cuenta con un busto del maestro, obra del escultor guariqueño, Martín Leonardo Funes; esta plaza está ubicada contiguamente a la entrada principal del complejo cultural. Los restos de Sojo reposan actualmente en una cripta del templo parroquial de Guatire, aguardando su traslado al Panteón Nacional.
Texto: Fabiana Sans, 2009.
Fotografías: Colección Fotográfica Centro Documental TTC, Miguel Gracia
Texto: Fabiana Sans, 2009.
Fotografías: Colección Fotográfica Centro Documental TTC, Miguel Gracia
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